

Después de cenar, un coche privado te lleva a una cueva convertida en teatro. El eco de tambores y cuerdas anuncia una noche de raíz y celebración: bailes del Mar Negro, instrumentos de Anatolia y el magnetismo de la danza del vientre. Entre actuaciones, se sirven aperitivos locales: queso ahumado, nueces, vino tinto de uva kalecik karası. Una experiencia íntima y festiva, donde tradición y hospitalidad turca se dan la mano.
Preguntas frecuentes